El prometido relato de mi post-parto

post parto
Si te ha gustado...comparte

¡¡Ay, lo que me va a costar escribir ésto!! Me escribís muchas mamis que estáis pasando por la depresión post-parto, que no sabéis si otras mamás pasan por eso y lo mal que os sentís. Así, que he tomado un café triple cafeína, he hecho respiraciones profundas y aquí voy.


Mi post-parto.

Para poneros en situación os dejo el enlace de mi parto no respetado. Ese post lo escribí cuando ya pude hablar del tema y me ha costado tiempo sentarme a escribir éste. Espero que os ayude, porque por eso lo escribo, para que veáis que si estáis pasando por ésta situación, sepáis que es normal y más común de lo que pensáis. No estáis solas.

Hospital.


Después de todo lo que pasó en el parto, me sentía débil, insegura y triste. Estaba feliz porque Victoria era una bebé chiquitita pero preciosa y muy buena. Pero no podía cargarla, tenía un balón en el útero y sondas para hacer pis, lo cual no me permitía sentarme.

Le daba la teleteta acostada de lado, David se tenía que levantar a cambiarla de sitio porque yo no podía cargar 2,600 gramos de mi hija. Y ahí empezó todo. Me sentía fatal por no poder cambiarle el pañal, por no poder vestirla, por querer estar dormida todo el día de lo débil que estaba.

No podía dormir sino a ratos porque la mente empezaba a volar, pensaba que si me hubiera muerto no me había despedido de mi familia que estaba en Venezuela. Eso me deprimía mucho.

Aún así, estaba aliviada de estar en el hospital y si pasaba algo con Victoria estabamos con apoyo profesional al momento. Supongo que era simplemente porque teníamos compañía.

Nos fuimos a casa.

Tenía pánico de irme a casa. David me recordaba que había ayudado con mis sobrinos así que tenía conocimientos previos, que no iba a pasar nada. Pero a mi me daba miedo todo.

Me daba miedo bañarla y cortarle las uñas, no me veía capaz de hacerlo. Estaba como en otra dimensión, en las nubes sólo recordaba cosas negativas. Entre semana le hacía lavados con esponja a Victoria sobre el cambiador y cuando venía mi hermana el fin de semana la bañábamos. Me daba pavor que se me resbalara. Yo no tenía la cabeza en su sitio.

Las uñas otro drama, también se las cortaba mi hermana cuando venía. Sufría con el hecho de poderle hacer daño en un dedito. Y mirad que ni se mueven de bebés, ya ahora tengo un postgrado. Jaja.

¡¡Que David no se vaya!!

Me daba miedo todo, pero cuando digo todo es todo. Me daba pavor que David saliera y me dejara sola con Victoria. Me ponía muy nerviosa hasta los diez minutos que tarda sacando a la perra. No sabía si iba a querer ir al baño y que Vicky se quedara sola.

¿Qué podía pasar? Pues ni idea, ahora lo pienso y me causa gracia porque Victoria ni se movía, como todos los recién nacidos. Pero era algo que no controlaba. Yo estaba en una nube un poco oscura.

David salía a hacer las compras cuando venía alguna amiga o familiar a visitarnos. Me quedaba con la visita y él podía salir. ¡¡Santa paciencia del pobre!!. No sabéis lo importante de una persona que os apoye incondicionalmente. Aunque definitivamente, creo que lo mejor es criar en tribu. Ya os contaré cómo es eso en otro post.

¿Qué pasaba por mi cabeza?

Sinceramente de todo un poco. Me quedaba horas viendo a Victoria, lo guapa y buena que era. Los planes que tenía con ella. Y en otros momentos cuando mi cabeza divagaba pensaba ¿Para qué nos reproducimos? ¡¡Si casi me muero en el intento!!. No entendía el riesgo que había asumido, ahora estaba débil, triste, cansada, no quería ni comer. Nunca le conté ésto ni a David, me sentía mala persona sólo por pensarlo, pero era algo que no podía controlar.

Ahora mismo, pensando en eso me entran ganas de llorar, con lo que amo a Victoria, lo que significa para mi, es mi todo y ella es ese cachito que faltaba en mi vida. No podría vivir ahora sin ella. Pero muchas me habéis dicho lo mismo, así que creo que es algo que os debía contar.

Añadido a eso, tenía un agente externo que diariamente me recordaba que era una cobarde por no dejar salir a David y quedarme sola. Que tenía que estar al 100% y no pasar el día echada con la niña. No puedo hablar sobre eso porque es un problema familiar, que afectó la relación de pareja en ese momento y a mi salud mental, por así decirlo.

¿Qué necesitaba yo en mi post-parto?


Amor, comprensión, paz y compañía. Hablar con otras mamis y sentir ese apoyo de hermandad que tanto necesitamos. Sentirme arropada por una tribu. Diariamente me deprimía montón porque mi madre no había podido venir a ayudarme. Por nuestra situación económica no podíamos traerla ni ella venirse.

Yo que pensé que estaba lista para hablar sobre el tema. Pero aquí estoy como una magdalena.

Aunque David estaba todo el día conmigo, cocinaba cosas que me gustaban, me ayudaba a levantarme, se encargaba de Victoria cuando no estaba pegada a la teta. Necesitaba una tribu. La compañía de mi madre, mi hermana, mi tía, no sé. Un apoyo femenino que entendiera lo que estaba pasando, me abrazara y me dijera que me entendía. Todo lo hacía David, y se lo agradezco pero me sentía sola.

Ahora sé que es por la depresión, y me costó mucho descubrir que tenía una. A eso le sumamos los agentes negativos externos que tenía en ese momento y ya estaba para el arrastre.

¿Cuánto me duró la depresión post-parto?


Al menos un año o más. No era tan fuerte como al principio y nunca le dije a nadie que tenía depresión post-parto pero lloraba por todas las esquinas. Da igual lo que me pasara me ponía a llorar.

Yo he pasado antes por una depresión no post-parto y ya sabía mi propia terapia para estar calmada. Pero si estáis pasando por ésto id al médico que seguro que os ayudan. No dejéis de pedir ayuda y sobretodo de comentar cómo os sentís.

No esta mal sentirse triste, tener penamientos negativos o llorar muchísimo aunque acabáis de parir lo más grande de vuestras vidas. Es normal, nuestro cuerpo y cerebro pasan por un cambio increíble. Es de otro mundo lo que nuestro cuerpo hace y pasa para tener un bebé. Somos fuertes, más de lo que creemos y que nadie os diga lo contrario.

Ahora puedo hablar de ésto porque me siento fuerte. Pienso en las cosas que pasaban por mi mente y las veo irracionales porque podemos con eso y más. Pero en ese momento estaba vulnerable.

No dejéis que nadie os diga que sois débiles, que tenéis o no que dar la teta, que dormís mucho. Nos dejéis que nadie os hunda más de lo que estáis pasando. Apoyáos en las personas que tenéis alrededor. Pareja, padres, hijos mayores, etc.

Gracias.

Mi persona de apoyo, a pesar de todo lo externo que estaba recibiendo él diciéndole que no fuera tonto o que hiciera o no hiciera ésto o lo otro, fue David. Nunca me dejó sola, me abrazaba para poder llorar tranquila. Cuando quería llorar se llevaba a Victoria y la bailaba hasta en la madrugada. Siempre tuve sus palabras de consuelo y de cariño.

¿Habéis pasado o estáis pasando por una depresión post parto? Contadme. Os leo aquí abajo.

¡¡Nos leemos!!

Si te ha gustado...comparte

6 Comentarios

  1. Sandra Garcia Alonso

    La verdad yo creí que no, pero según lo cuentas con la primera igual si, creo que no llegué a tenerla pero me pasaban cosas parecidas a ti, lloraba por los rincones sin venir a cuento, estaba saturada con todo y con todos, y al igual que tu, había alguien por detrás que en vez de ayudar fastidiaba más.

    Responder
    1. mamalowcost (Autor del artículo)

      Es que no sabemos identificar una depresión y menos post parto. La gente piensa que uno tiene que estar feliz si o si pero el cuerpo pasa por muchos cambios.

      Un beso Sandra.

      Responder
  2. Uno más uno... son tres!

    Me he sentido tan identificada contigo en algunos aspectos…. El tiempo sana, pero el cóctel de emociones que se siente en esos momentos es increíble… Eres muy valiente Noemí! Y habéis formado una familia preciosa!

    Responder
    1. mamalowcost (Autor del artículo)

      Gracias hermosa. Tu también eres mu valiente y sé que tu marido también.

      Un beso a los tres.

      Responder
  3. Mercedes

    Es bueno sacar todos esos sentimientos… y lo más importante lo que has dicho sentirse arropada por una tribu de mujeres… es esencial aunque no lo parezca

    Responder
    1. mamalowcost (Autor del artículo)

      Es lo más esencial. Pero nunca nos damos cuenta de las cosas más obvias.

      Un beso.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: